domingo, 8 de septiembre de 2019

Título valor. La firma del creador


Firma del creador

Una de las reglas imperativas de los títulos valores la constituye la firma del creador, de acuerdo con lo previsto en el artículo 621 del Código de Comercio.


La firma está integrada por un signo distintivo de autoría del creador del título valor. El artículo 826 del Código de Comercio, dice que “Cuando la ley exija que un acto o contrato conste por escrito bastará el instrumento privado con las firmas autógrafas de los suscriptores.”, y ya sabemos que el título valor es un acto mercantil unilateral (C. de Co. art. 20 Num. 6), por lo que resulta bastante la firma del creador para darle vida.

El título valor firmado por el creador, adquiere la condición de auténtico, porque como lo establece el artículo 244 del Código General del Proceso, esa condición surge “… cuando existe certeza sobre la persona que lo ha elaborado, manuscrito, firmado, o cuando exista certeza respecto de la persona a quien se atribuya el documento” (inc. 1º), y como lo ha sostenido la jurisprudencia, “En la prueba documental la firma juega un papel importante, en tanto que facilita la prueba de su autoría y, en determinados eventos está revestida de una presunción legal de autenticidad.” (Corte Suprema de Justicia, 2010).

Del mismo modo, sólo los títulos valores auténticos, gozan de presunción de legalidad, y sirven de título ejecutivo para compeler al deudor al pago del derecho incorporado, por constituir plena prueba en su contra, según el artículo 442 del Código General del Proceso (C. de Co. art. 793).

La firma como signo vinculante

La firma se ha considerado legalmente como la expresión del nombre del suscriptor o de alguno de los elementos que la integren o de un signo o símbolo empleado como medio de identificación personal (C. de Co, art. 526, inciso 2º ).

Significa que todo signo distintivo del cual pueda hacerse una atribución a su autor, para efectos de originalidad y autenticidad (CGP, art, 244), es suficiente para darle vida al título valor.

La jurisprudencia constitucional, en un asunto relacionado con facturas cambiarias, dijo que el membrete de una sociedad, preimpreso en el formato de documentos denominados facturas, “sin firma del creador del documento o sin la presencia de un signo o contraseña impuesto al documento,” no satisface las exigencias previstas en la ley comercial para que el documento pueda ser tenido como título valor (C. Const. Sent. T 127 de 2013).

Pareciera que cuando la jurisprudencia refiere a que el membrete “sin firma del creador del documento o sin la presencia de un signo o contraseña impuesto al documento”, hiciera referencia a que además de la firma del creador es posible, en vez de ella, un signo o contraseña, como si se tratase de dos formas de atribución.

No, la teleología de la firma del creador, según la regla general del artículo 521 del Código de Comercio, y la definición propuesta por el artículo 526 de la misma obra, es que cualquier signo o contraseña, si son de la autoría del suscriptor se refiere a la firma. El creador del título valor, puede firmar con símbolos o signos, pero cualquiera sea la modalidad es una firma.

Clases de firmas

Firma a ruego. Cuando el creador del título no puede o no supiere firmar, lo hará otra persona a su ruego, dando fe de ello dos testigos, y se imprimirán en el documento las huellas digitales o plantares del otorgante C. de Co. art. 826 Inc. 2).

Firma del ciego. La firma del ciego debe hacerse ante el notario público o ante el juez quien luego de leer el documento, a viva voz, y el ciego asiente sobre su contenido, procede a firmarlo (Decreto 960 de 1970, art. 70). Al respecto el artículo 828 del Código de Comercio, señala:  “La firma de los ciegos no les obligará sino cuando haya sido debidamente autenticada ante juez o ante notario, previa lectura del respectivo documento de parte del mismo juez o notario”.

Firma mecánica. Esta firma permite la creación de títulos valores en masa. Cuando es necesario la expedición de varios títulos valores, como el caso de pago de nóminas, o movimientos masivos de mercaderías, se utiliza para darle agilidad a la circulación.

El artículo 621 del Código de Comercio, permite que la firma del creador se sustituya, bajo su responsabilidad, “por un signo o contraseña que puede ser mecánicamente impuesto”, y el artículo 827 de la misma obra, refiere que “la firma que procede de algún medio mecánico no se considerará suficiente sino en los negocios en que la ley o la costumbre lo admitan”.

Firma electrónica y firma digital

Reguladas por la Ley 527 de 1999, en los artículos 2º, 7º, 28 y 35, y concebidas para posibilitar que el documento informático tenga una firma que lo dote de autenticidad en la medida que cumpla con los requisitos de identificación de su autor, integridad y confidencialidad.

En ese orden como lo reconoce la jurisprudencia, “… el documento electrónico estará cobijado por la presunción de autenticidad cuando hubiese sido firmado digitalmente, puesto que, al tenor de lo dispuesto en el artículo 28 ibídem, se presumirá que su suscriptor tenía la intención de acreditarlo y de ser vinculado con su contenido, claro está, siempre que ella incorpore los siguientes atributos: a) fuere única a la persona que la usa y estuviere bajo su control exclusivo; b) fuere susceptible de ser verificada; c) estuviere ligada al mensaje, de tal forma que si éste es cambiado queda invalidada; y d) estar conforme a las reglamentaciones adoptadas por el Gobierno Nacional. Por lo demás, será necesario que hubiese sido refrendada por una entidad acreditada, toda vez, que conforme lo asentó la Corte Constitucional, éstas “certifican técnicamente que un mensaje de datos cumple con los elementos esenciales para considerarlo como tal, a saber la confidencialidad, la autenticidad, la integridad y la no repudiación de la información, lo que, en últimas permite inequívocamente tenerlo como auténtico” (C-662 de 2000), pues, a decir verdad, ellas cumplen una función similar a la cedente". (Corte Suprema de Justicia, 2010).

Los títulos valores que mejor se ajustan a esta clase de firmas son el pagaré y la factura cambiaria. Ésta última, por mandato del artículo 673 del Código de Comercio, puede aceptarse a través de mensaje de datos que, al verificarse los requisitos de identificación, integridad y confidencialidad, gozan de presunción de legalidad.
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Clase de títulos valores


Clase de títulos valores

De conformidad con lo previsto en el artículo 619 del Código de Comercio, los títulos valores pueden ser: de contenido crediticio, es decir, los que incorporan obligaciones dinerarias; corporativos o de participación, que además de contener obligaciones de
pagar sumas de dinero, permiten a su legítimo tenedor ejercer derechos políticos en la corporación que los emite; y de tradición o representativos de mercancías, que son aquellos en los cuales el objeto de la obligación incorporada es la entrega o transferencia de domino de las mercancías en ellos incorporadas .



Lo anterior lo podemos desglosar así:

a)        De contenido crediticio se conocen la letra de cambio (art. 671), el pagaré (709), el cheque (612), certificado de depósito a término (art.1393, 1394), los bonos (art. 752, Dto. 1026 de 1990), y facturas comerciales: de compraventa, de prestación de servicios (arts. 772 Ss Ley 1231 de 2008).

b)       Corporativos o de participación, podemos citar el título nominativo cuyo derecho incorporado consiste en acciones emitidas por sociedades comerciales: anónimas, simplificadas, y comanditas por acciones, a favor de sus accionistas (art. 377, 399, 401, 402), y que puedan ser objeto de negociación libre (ordinarias, privilegiadas, con dividendo preferencial), pues las acciones de industria solamente cuando se convierten en capital.

A nuestro juicio, es preciso señalar que las acciones no constituyen el título valor, consideramos que la acción bajo su denominación y monto que representa constituye el negocio causal por el cual se emite un título valor nominativo que representa la participación económica que el tenedor legítimo tiene en determinado órgano social comercial.

c)        Los títulos valores de tradición o representativos de mercaderías (art. 644), están dados por los certificados de depósito y bonos de prenda (arts.757, 759,), carta de porte y conocimiento de embarque (arts. 767, 768).

Además de la clasificación anterior la doctrina, de acuerdo con la naturaleza del título valor, ofrece unas categorías, respecto de las cuales estimamos las siguientes:

 Títulos valores causales y abstractos

Los primeros son aquellos documentos que funcionan o están ligados al negocio fundamental que le sirve de causa, de modo que todos o todas sus vicisitudes que se relacionen con el título el deudor puede oponer el pago agregando las acciones propias de dicho negocio (ej carta de porte, conocimiento de embarque). Los abstractos, contrario a los anteriores, circulan sin el nexo o negocio jurídico que le da vida al nacimiento ese derecho incorporado (ej. Letra de cambio, cheque).

Un diferencial fundamento radica en que en los títulos valores causales el deudor no puede alegar excepciones relativas a dicho negocio para evitar su pago, medio de defensa que, en algunos casos, si es posible en los de abstractos.

Nacionales y extranjeros

Esta clasificación obedece al lugar de creación del título valor (C. de Co. art. 646), así que si instrumento es creado en Colombia conforme a nuestra legislación, decimos que es nacional, y si es creado fuera de nuestro país, conforme a la legislación foránea, pero para surtir efectos en nuestro medio, el título es extranjero. Los efectos jurídicos de este último tienen lugar en la medida que en su estructuración cumpla con los requisitos de la legislación de su creación.

En ese orden, dada la naturaleza foránea del título, si se acredita que fue creado conforme a la legislación de origen, se aplica las normas sustanciales y procesales siempre y cuando no riñan la ley de creación, de ahí que las reglas relativas a la literalidad, autonomía, incorporación, legitimación, circulación, prescripción, y las relativas a la ritualidad procesal, son aplicables si se ejercitan las respectivas acciones cambiarias en Colombia.

Ahora, el artículo 646 del Estatuto Mercantil, dice que los títulos son extranjeros en la medida que llenen “… los requisitos mínimos establecidos en la ley que rigió su creación.”, lo que significa que la condición de extranjero no es la ubicación geográfica del creador, sino que se ha estructurado bajo el dominio de una determinada legislación, dado que fácilmente un comerciante colombiano puede crear en Bogotá un pagaré bajo las reglas de la legislación de los Estados Unidos, para ser pagadero a la orden de otro comerciante en Cali. En este caso se tiene en cuenta no el lugar de creación sino la ley que rige el nacimiento del instrumento.

Es tan así que si el creador no mencionase el lugar de creación este lo será el de la entrega del título valor, conforme la presunción del inciso 4º de la regla 2ª del artículo 621 ibídem, y bien puede suceder que una persona cree un cheque en México con la legislación de ese país, omitiendo el lugar de creación, y por razones de negocios lo entregue en Colombia, ello no significa que el título entonces deba considerarse creado en nuestro país.

Por eso se insiste que la condición de título valor extranjero es el creado con los requisitos mínimos de la ley de creación, sin consideración al lugar donde se confeccione.

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